martes, 3 de abril de 2012

COMO DEBIERAN SER LOS MENSAJES

Uno de los beneficios que aporta el Twitter es el forzar a los usuarios a aprender a redactar mensajes en sólo 140 caracteres. Mejor aún si se logra un mensaje sin emplear contracciones (xq, pfv, slds, etc.). Esa es la esencia de los mensajes masivos: la brevedad y el foco en un solo asunto.
Como ofrecí en mi comentario de la semana pasada, esta vez me voy a referir a algunas recomendaciones a considerar para la redacción de mensajes.

Un principio que se debe tener en cuenta es que la atención de un periodista –y del público en general- es mayor en las primeras frases del mensaje. Si estas resultan atractivas e interesantes, se seguirá leyendo; de otra forma, es muy probable que ni siquiera se concluya la lectura, por breve que sea el mensaje.

Por ello, antes de empezar su redacción, por muy urgente que pueda ser, es importante estar seguros de lo que se quiere comunicar; reflexionar en el qué y sus posibles efectos –positivos y negativos- en las distintas audiencias.

Definida la esencia del mensaje, hay que decidir el cómo es más conveniente estructurarlo para lograr el efecto esperado. Dos alternativas pueden ser:
  1. Ir al grano.- Expresar desde el principio el punto central, lo que se quiere que permanezca en la menta de los receptores (lo cual funciona también para el caso de los boletines de prensa). 
  2.  Ligar el mensaje al interés público.- Si el mensaje trata sobre acontecimientos actuales o temas controversiales del momento que incluso ya han sido tratados públicamente, es más probable que se preste atención al mensaje.
Independientemente de ello, hay algunos factores adicionales a tomar en consideración:

Empleo del lenguaje.- Hay que recordar que México es un país de poca lectura y con serias deficiencias culturales. Por ello, es importante emplear un lenguaje sencillo, escogiendo cuidadosamente las palabras y evitando los neologismos, es decir, palabras nuevas o con un significado nuevo, que pueden confundir y generar tergiversaciones en la lectura del mensaje.

Claridad.- Derivado de lo anterior está la necesidad de escribir con claridad; mientras más sencillo es el estilo, más fácil será la comprensión del mensaje. Ello implica evitar el uso de frases largas y complejas y palabras con muchas sílabas (“retribución” en lugar de “sueldo”, por ejemplo).

Evitar tecnicismos.- Una fuente del bloqueo comunicativo proviene de la jerga técnica, lo que en teoría de la comunicación genera lo que se denomina "ruido", en este caso, semántico. Las palabras técnicas limitan la capacidad de comprensión del mensaje. Si el lector final no lo entiende o lo malinterpreta, se puede decir que fracasó el esfuerzo de comunicación.

No usar clichés ni superlativos.- Empleados en exceso limitan la credibilidad del mensaje. Robert K. Otterbourg, consultor en mercadotécnia para The Executive Service Corps afirma que "la lista de los superlativos de los boletines de prensa empresariales incluyen entre las palabras más utilizadas, pero más inútiles: líder, innovador, avanzado, sofisticado, con tecnología de punta, entre otras, y  las palabras más empleadas en informes anuales son: desafío, oportunidad, logros fundamentales, esfuerzos, pioneros y líderes". Las empresas deben ser conocidas y reconocidas por los productos y servicios que ofrecen y no por los auto-calificativos que le hacen perder credibilidad.

Evitar el doble lenguaje.- Es decir, palabras que pretenden comunicar algo pero realmente no lo hacen. Es como expresar “daños colaterales” por no decir muertes, o “limpieza étnica” en vez de genocidio o, más familiar en este país “Se cayó el sistema”. Las empresas lo emplean para disimular eventos poco favorables, como “reajuste de personal” en vez de despidos o, en el mundo oficial "renuncia por motivos personales" por no decir "lo despidieron". A este respecto, William Lutz, linguista especializado, autor del ensayo “El Mundo del Doble Lenguaje” escribió en Public Relations Quarterly: “Este lenguaje levanta sospechas, cinismo, desconfianza y, en última instancia, hostilidad”.

Leerlo y releerlo.-  Antes de enviar el mensaje es importante leerlo varias veces para asegurar que las palabras empleadas son las adecuadas, que no causan confusión o malinterpretación y que la redacción es coherente. Inclusive es recomendable darlo a leer a otras personas para estar lo más seguro posible de que el mensaje es claro y se comprende. No importa lo urgente que pueda ser enviarlo; es preferible esperar un poco a tener que rectificar una vez emitido.

Finalmente, no hay que olvidar que, independientemente de la necesidad de una institución de emitir un mensaje, el público (y los medios de comunicación) busca información como un sistema de vigilancia del entorno para saber qué está sucediendo, como una forma de entretenimiento y diversión, como refuerzo a sus opiniones y predisposiciones y como una guía para tomar decisiones.

A continuación, algunos ejemplos de lo que sucede por no releer el mensaje: 



























 Y, en mensajes parroquiales es muy común:
  • "El próximo jueves se reunirá el grupo de las mamás. Aquellas señoras que deseen entrar a formar parte de las mamás, favor de dirigirse con el párroco a su despacho".
  • "El grupo de recuperación de la confianza en sí mismos se reúne el jueves por la tarde, a las ocho. Por favor, para entrar, usen la puerta trasera."
  • "Estimadas señoras: ¡No se olviden de la venta de beneficiencia! Es buena ocasión para liberarse de aquellas cosas inútiles que estorban en casa. Traigan a sus maridos."
  • "El mes de noviembre terminará con un responso cantado por todos los difuntos de la parroquia."

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