martes, 10 de julio de 2012

LAS ENTREVISTAS DE EPN

En días recientes vi en CNN dos entrevistas a Enrique Peña Nieto, que lo muestran inseguro y poco confiable. Ello me lleva a reflexionar sobre la importancia de preparase para enfrentar adecuadamente cualquier imprevisto durante una entrevista.

Se dice que Henry Kissinger preguntaba a los reporteros si tenían preguntas para sus respuestas. Me da la impresión de que en el caso de estas entrevistas de CNN, los conductores tenían las preguntas para las respuestas que ya estaban escritas en un apuntador óptico o “teleprompter”, a juzgar por el video en el que se ve cómo Peña hace significativas pausas como esperando al apuntador, además de que en uno de los videos se escucha cómo el traductor español-inglés anticipa una frase a lo que expresaba Peña (“en el que Estados Unidos juega un papel relevante…”).
video
La primera entrevista fue el día 5 de julio y la realizó Christiane Amanpour, Jefe de Corresponsales y conductora del programa nocturno de entrevistas de CNN Internacional; la segunda se transmitió el día 8 en el programa de Fareed Zacharia GPS (Global Public Square).

Me sorprende que estas situaciones las viva alguien que está acostumbrado a las entrevistas en todo tipo de medios, especialmente los televisivos, y en diversas circunstancias –no necesariamente pre concertadas y/o convenidas. De hecho en la primera semana después de la votación ya había concedido unas 40 a medios internacionales. Por eso resulta inquietante que quien aspira a gobernar el país exhiba pocos recursos para salir airoso de una situación inesperada (como también sucedió en el célebre evento de la FIL).

Las entrevistas se transmitieron “en vivo”, de otra forma se hubieran realizado cortes y ediciones para dar la debida continuidad y fluidez a las expresiones del entrevistado. Por ello, y con mayor razón, es muy importante preparar la entrevista para tener claridad en lo que se quiere comunicar y lograrlo de manera espontánea para proyectar frescura y credibilidad, lo que no permite el apuntador electrónico en cualquiera de sus formas.

Por eso es extraño que Peña haya evidenciado carencias sobre temas que ha abordado en diversas ocasiones y de los que tiene muy aprendida la esencia de los mensajes a comunicar.

La experiencia da pié para recordar algunas de las cosas básicas que un vocero aprende durante los entrenamientos para el control de entrevistas con medios.

Preparación previa.
Prepararse para una entrevista implica aprovechar la oportunidad para transmitir los mensajes fundamentales, independientemente de la agenda o las preguntas que haya preparado el periodista o de que la entrevista haya sido pactada bajo ciertos términos. El reportero ejerce su profesión 24 horas al día y tener enfrente a una personalidad en el terreno financiero, cultural, político, intelectual, científico o cualquier otro campo, significa la oportunidad de lograr una declaración exclusiva que se convierta en noticia y/o que fije agenda durante los siguientes días.

La mayoría de las veces, el reportero se prepara para la entrevista. En teoría, el entrevistado también debería estar preparado para estar en igualdad de circunstancias, sobre todo si se trata de una “exclusiva”. Esa preparación implica conocer bien el tema objeto de la entrevista, tener claros los mensajes a comunicar y determinar previamente los datos que más le pueden interesar al reportero y al público en general.

Durante la entrevista
El tono de una entrevista debe ser el de una conversación animada –atractiva y entusiasta, abierta y franca- en la que el entrevistado tiene la responsabilidad de mantener la concentración. Eso implica que, si no conoce la respuesta a una pregunta, pueda emplear una transición idiomática que lo lleve a un terreno cómodo, sin sorpresas o pausas de silencio que comunican mucho más de lo que uno pudiera imaginar. (¿Recuerdan la famosa entrevista de Carlos Loret a Verónica Ortiz sobre los gastos de la fundación Vamos México? El silencio de ella fue “mortal”; él había preparado la entrevista, ella no).

Las respuestas deben ser concisas para aprovechar el tiempo en los medios electrónicos y para no abundar en demasiados datos que pueden confundir o desviar el objetivo de comunicación. El entrevistado debe ser capaz de concretar sus pensamientos en unas cuantas frases que vayan al grano.

Un buen entrevistado toma la iniciativa, contextualiza, explica y enfatiza las ideas que más le importan y corrige de inmediato, pero sin confrontar, las aseveraciones erróneas del entrevistador. Si le hacen preguntas negativas, responde en tono positivo y no hace suyas las connotaciones maliciosas del entrevistador.

Hay muchas más recomendaciones que se relacionan con la forma de expresarse, la manera de responder especialmente ante preguntas incómodas, la preparación previa de preguntas y respuestas y el cuidado personal y la manera de vestir, entre varios aspectos más.

Seguramente Peña Nieto ha dado muchas entrevistas y ha recibido buenos entrenamientos para el manejo de entrevistas. Hoy resulta importante que refuerce sus habilidades comunicativas ya que, partiendo de la alta posibilidad de que sea quien nos gobierne en los próximos seis años, será muy observado y cuestionado en su desempeño. Sus siguientes entrevistas deberán proyectar conocimiento y seguridad para dar confiabilidad. ¿Qué le pasó en estas entrevistas de CNN?

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