lunes, 8 de julio de 2013

EL PERIODISMO DE FINANZAS Y NEGOCIOS

El periodismo de finanzas y negocios en México, no surgió de la noche a la mañana ni como resultado del primer tratado de libre comercio que firmó el país con Estados Unidos y Canadá.

Ante la curiosidad de conocer cómo se originó esta especialización del periodismo, realicé una pequeña investigación cuyos resultados comparto a continuación como una aportación para quien haya tenido la misma curiosidad.

Para mi sorpresa, porque pensé que era un tema más o menos reciente, encontré que el antecedente del periodismo financiero en México data de 1893, a través de trouyetun denominado “Boletín Minero y Financiero”, que varias décadas después fue adquirido por el empresario Carlos Trouyet. Al respecto, Eduardo Turrent Díaz, Licenciado en Historia, especializado en historia del sistema financiero, explicó en 2001,durante una reunión sobre Comunicación y Banca Central, que “A diferencia de muchas otras de sus aventuras empresariales, Trouyet tuvo poca fortuna con el periódico y tiempo después se lo entregó a los empleados a manera de indemnización laboral”.

Pero durante varios lustros los temas financieros y empresariales en México estuvieron reservados para los verdaderamente interesados y conocedores de los mismos. No era algo que realmente inquietara al público en general, o a los empresarios o a los medios de comunicación, los cuales sólo mencionaban nombres de empresas si se trataba de inserciones pagadas o de alguna situación que afectara a ciertos sectores de la sociedad.

Desde 1952, en que el Presidente Ruiz Cortines ejerció férreo control sobre el gasto público, y hasta mediados de los años 70 se vivía en México un “Desarrollo estabilizador”, con un tipo de cambio fijo ($12.50 pesos por cada dólar americano) y con niveles de inflación que no repercutían significativamente en el bolsillo de los casi 35 millones de habitantes que tenía el país. No había, por tanto, tema de noticias en ello.

La economía era proteccionista, se respiraba un auge industrial que había comenzado pocos años antes, Muchas de las empresas que operaban en el país eran extranjeras con socios mexicanos pero ni sus operaciones, inversiones, creación de empleos e impacto en la economía eran tema de interés para los públicos. El periodismo de negocios y finanzas o las columnas especializadas, no existían y los temas empresariales se trataban de una manera general.

El verdadero comienzo

Conforme se acercaba la siguiente década, empezaba a surgir alguna especialización en la materia. El historiador Turrent comenta que a finales de la década de los sesentas “surge la primera sección financiera: la de El Sol de México, fundada por el periodista potosino Gregorio Rosas Herrera, a la que siguieron las secciones de finanzas de Novedades, dirigida por Antonio Isse Núñez y “Mundo Financiero”, de El Universal, coordinada por Fernando Mota Martínez, que fue el primero que empezó a cubrir sistemáticamente las actividades de la Bolsa Mexicana de Valores y a publicar las listas de precios de las acciones”.

En 1976 se tuvo que afrontar una devaluación del peso que se volvió constante hasta que se le dejó flotar libremente. Podría decirse que a partir de ese año había comenzado la apertura informativa financiera y empresarial..

Ante cada devaluación, los medios de comunicación –especialmente los diarios- buscaban más información financiera y empresarial. Las noticias se empezaban a relacionar con la problemática macroeconómica de México, y temas fundamentales eran: la deuda externa y su renegociacióncrisis%20Mexico%201994, las posibles nuevas devaluaciones, el tipo de cambio, y la nacionalización de la banca. Luego, con la apertura comercial de principios de los años noventas, la temática se amplió hacia privatizaciones, fusiones y adquisiciones.

El lector común comenzó a involucrarse y a buscar información de negocios y finanzas. Fue así como se empezaron a expandir esas secciones, y a cobrar fuerza los diarios especializados: en 1980 ya habían visto la luz “El Financiero”, fundado por Rogelio Cárdenas, “El Economista” de Luis Enrique Mercado y un efímero diario denominado “El Centenario” dirigido por el reportero Antonio Andrade que sobrevivió por sólo tres meses.

Con ello apareció un nuevo tipo de periodista: el reportero especializado y capacitado en la materia. Se supera la época en la que un reportero escribía un día de laborales, al siguiente cubría una conferencia del Episcopado, al tercero le encargaban hacer la guardia de policía y el fin de semana se iba al aeropuerto para cazar-entrevistar a personalidades de paso por la terminal aérea.

Los criterios cambiaron. Antes el reportero se hacía en la redacción y sólo requería de “oficio” y acumular experiencia para cubrir prácticamente cualquier fuente, ahora el periodista de negocios y finanzas requiere de conocimientos especializados e inclusive los medios reclutan hoy a egresados de la carrera de economía u otras afines para capacitarlos en periodismo, y diversas instituciones ofrecen diplomados y especializaciones en finanzas para reporteros.

Surgieron también los columnistas de finanzas y negocios, que a partir de la crisis económica de México de 1982 y del crack bursátil de 1987, empezaron a desempeñar un papel importante en los medios de comunicación.

Aurelio Bueno, uno de aquellos primeros columnistas de negocios en México, lo platicó conmigo hace un tiempo y me permitió frasearlo en mi libro de la siguiente manera: “Cuando llegan los fenómenos económicos, la gente empieza a demandar información y surge este tipo de periodismo. Las notas económicas empezaron a llegar a la primera plana. Surgen entonces los primeros columnistas económicos como Antonio Isse Núñez, o (José A.) Pérez Stuart, quien marcó un columnismo distinto y es el pionero. Así empezamos una serie de columnistas que seguimos a José Antonio, cada quien con su propio estilo”.

En paralelo a este desarrollo del periodismo de negocios y finanzas, también las agencias de relaciones públicas tuvieron que ir creciendo hacia el mismo campo. Ya no se trataba únicamente de promover un producto o una imagen, ni de organizar eventos para que los clientes interactuaran con sus distintos públicos de forma directa.

Muchas agencias también tuvieron que crear prácticas especializadas en temas financieros y capacitar a sus ejecutivos para poder entender no sólo los problemas de dinero de sus clientes, sino para poder explicarlos e interactuar con los reporteros especializados en un mismo nivel de comprensión y entendimiento.

Es incuestionable que el periodismo y el trabajo en relaciones públicas tienen que ajustarse continuamente a los signos de los tiempos como ya también lo han hecho con la llegada de los medios sociales y el empleo de dispositivos móviles.

¿Qué nos tocará vivir en los próximos diez años?

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